Las críticas a la hegemonía del dólar en el sistema financiero internacional arrecian y se enfilan contra las organizaciones financieras que han naturalizado este predominio: el Banco Mundial (BM) y, particularmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI), ambas enquistadas en el diseño económico global desde hace ocho décadas y sobre las cuáles también se empiezan a abrir alternativas.

La disidencia es apenas vocal, pero tiene uno de sus principales vehículos en el renminbi, moneda que lleva varios años en la carrera de ser internacionalizada, sin avances cercanos a los de la economía que la respalda. La semana pasada, durante una conferencia de prensa en el marco de las reuniones de primavera de ambos organismos, se consultó al director de Asuntos Monetarios y Mercados Financieros del FMI si el uso creciente de la moneda china promueve la estabilidad financiera.

Tobias Adrian calló y titubeó de inicio; luego explicó que por el momento el renminbi tiene convertibilidad limitada; se espera que ésta se amplíe y eventualmente la divisa asiática pueda ser usada de manera más frecuente en pagos como en el mercado de capitales. En este último es donde puede existir un riesgo para la estabilidad financiera si no se acompaña el avance de la moneda con regulación y supervisión de las insitutuciones financieras, agregó.

“Por supuesto, las autoridades chinas están comprometidas con los estándares internacionales para la supervisión bancaria y los mercados de capitales. Creo que eso realmente puede sentar las bases de mercados de capitales profundos y líquidos en torno al renminbi, que aborden los riesgos de estabilidad financiera adecuadamente; así que, en la medida en que las instituciones estén bien reguladas y bien gobernadas, los riesgos de estabilidad financiera deben contenerse”, agregó el funcionario del FMI.

Por dahemont

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