El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ordenó este martes reforzar la seguridad aérea del país después de que varios drones impactaron durante esta madrugada en territorio ruso, uno de ellos a tan sólo 100 kilómetros de Moscú, causando preocupación entre quienes pensaban que este tipo de ataques eran imposibles y que la guerra estaba sólo del otro lado de la frontera.

El mandatario habló ante la plana mayor del Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso), donde admitió que “lamentablemente hay bajas en nuestra filas y la dirección del FSB debe hacer todo para apoyar a las familias de nuestros compañeros muertos. Siempre vamos a recordar su heroísmo y valentía”.

Sin embargo, todo indica que Putin no se refería a todas las bajas rusas en la guerra en Ucrania, más aún que no reveló ninguna cifra que modifique los poco más 5 mil militares muertos que reconoció hace meses el ministro de Defensa, Serguei Shoigu, sino sólo a los agentes del FSB que perdieron la vida en cumplimiento de sus funciones.

Rusia más de un año después de que se inició la invasión a gran escala de su país vecino.

Las autoridades ucranias no se atribuyeron los hechos de inmediato, pero de igual forma evitaron responsabilizarse directamente por ataques y actos de sabotaje previos, mientras enfatizaron el derecho de Ucrania a atacar cualquier objetivo ruso, añadió Ap.

A fines de enero el gobierno del presidente Volodymir Zelensky advirtió que el ejército ucranio atacaría Moscú, San Petersburgo y Yekaterimburgo, las ciudades más grandes de Rusia.

En la capital rusa y las afueras, de acuerdo con la prensa local, se instaló un sistema escalonado de defensa antiaérea, de modo que las sedes del gobierno y el Parlamento, así como la residencia oficial del presidente Vladimir Putin en Novo-Ogoriovo están protegidas por sistemas de misiles tierra-aire Pantsir C1 y S-400.

Por dahemont

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